El templo de San Segundo, antes llamado Santa Lucia, y después San Sebastián, junto al río Adaja en la parte en que este baña más de cerca los pies de la muralla, es un Santuario de marcado sabor apostólico. Con una tumba en su interior de Santa Barbada. San Segundo se ha dicho, que “aparece como un arca misteriosa venida río a bajo y detenida entre los árboles de la ribera”. Y en efecto, el templo esta escondido frente a los torreones almenados, frente al imponente cubo de la muralla. En aquel lugar, o en otro templo cercano (tal vez el de San Lorenzo) cuentan las viejas tradiciones un hecho asombroso. Dice Antonio Veredas en “Ávila de los Caballeros” que por el estilo de la leyenda de Santa Barbada, se cuentan otras semejantes en diversos lugares, tales como lo de la joven Bengoa en Arriola y la “bella mallorquina de Raimundo de Lulio”. Seamos crédulos y admitamos que la leyenda tiene visos de verosimilitud y que no fue inventada por algún Arcipreste. Al menos tenemos los vestigios fiables de una lapida sepulcral, y un relato gravado en piedra, en el templo de San Segundo.
