AL FONDO LA CATEDRAL

palentina

viernes, 9 de julio de 2010

MI CITROEN -11- LIGERO


Cuantos recuerdos me trae a la memoria este coche, modelo Citrón 11 Ligero. Fue el primer coche que tuve allá por los años de 1.967, por aquella época había muy pocos coches en España, hasta el punto de que tenia la matricula de Madrid y era…. Un 81 mil y pico, unos años más antiguo que este que vemos en la foto, eso da una idea de los coches que había por entonces en la capital de España, este modelo también era conocido con el apodo de “El Pato”
Ahora, que en mis largas caminatas matinales veo este modelo expuesto en un concesionario de coches de la marca Citróen no he podido menos, que hacerle una fotografía con mi “móvil” para ponerle en mi ordenador y dar rienda suelta a mis recuerdos de juventud, este coche consumía unos quince Litros de gasolina a los cien kilómetros, eran otros tiempos y ¡¡ que tiempos!!
Después, como todo el mundo he tenido varios coches, desde el modesto “seiscientos” para luego tener el R. 8, después el R. Cinco.t.s. Luego el R. 9. (Diesel) y después el Opel Bectra, este ya muy moderno con aire acondicionado dirección asistidas y toda esas cosas que se dicen ahora de “serie” y que es evidente que son una gozada conducir con todos los adelantos actuales, (antes había tenido por parte de la empresa donde yo trabajaba, un Renault 4-L y después un Citroen Dyan -6) pero la ¡ilusión! Que me hizo mi primer coche, mi Citroen 11- Ligero no se puede comparar con nada, él me hizo sentir el hombre más feliz del mundo, tenia yo por entonces treinta y un años. ¡¡Casi nada!!
Desde que yo era muy pequeño, (y esto sucedió hace ya muchos años) siempre sentí un gran deseo de mecanizarme, es decir, me encantaban todos los vehículos a motor y verdaderamente por aquella época había muy pocos, todo lo mas que se veía y muy de vez encunando era una moto mas o menos grande, pero que a mi se me iban los ojos detrás de ella, haciéndome soñar con poder algún día disponer de una de estas motos que tanta ilusión me hacia.
Por fin cuando ya tenia unos veintisiete años, tuve la suerte de disponer de un moto que también colmo todas mis ilusiones, fue una moto modelo “Ossa” de ciento veinticinco centímetros cúbicos y que un amigo de mi hermano Julián, se la dejo para una temporada y la tuvo mucho tiempo, pero como mi hermano por esa época ya disponía de coche, la moto fu a para a mis manos y también me hizo sentirme muy feliz. Como han cambiado los tiempos, esta moto no tenía documentacion, ni yo disponía por entonces de carné de conducir, y con ella recorrí muchos de los pueblos de la provincia de Cuenca de la comarca de Troncón que era donde yo trabajaba por aquella época.
Evidentemente para soñar con algo y que este algo te haga mucha ilusión, ha de ser con aquello que no se tiene y sencillamente aquellos que por el capricho del destino, nos toco vivir la escasez de todo, y cunado digo todo me refiero a las cosas mas elementales, las cuales hoy nos da rubor siquiera comentarlas, pues a la juventud actual les parece mentira, y total no hace tanto tiempo, a penas unos sesenta y cinco años que, no teníamos luz eléctrica en los pueblos, ni receptores de radio, ni agua corriente en las viviendas, ni teléfono, ni medios de comunicación y de transporte, yo concretamente he conocido y utilizado coches de caballos para ir desde el pueblo a la capital de la provincia que esta solo a unos cuantos Km.
Eso explica de alguna manera la “gran ilusión” que nos hacia conseguir cualquier bien, ya que al faltarnos esas cosas tan fundamentales soñábamos con ellas y cundo las conseguíamos siempre era a base de muchos sacrificios, de ahí venia la gran satisfacción que sentíamos cundo llegaba el momento de disfrutarlas.
No es verdad que tiempos pasados siempre fueron mejores, no es verdad. En la actualidad hemos conseguido una calidad de vida que solo hace unos años era poco menos que impensable, es tanto lo que entre todos hemos conseguido, que solo las personas mayores y echando la vista atrás, podemos memorizar las grandísimos necesidades que sufríamos en aquella época, y verdaderamente, uno siente un poco de nostalgia de aquellos tiempos, porque siendo todo esto verdad, y reconociéndolo sin paliativos, hemos de reconocer también que, con todas esas tecnologías que hoy disponemos, hemos perdido parte de nuestras ilusiones, ya que conseguir las cosas cuesta muchos menos sacrificios, que en aquellos tiempos.
Ahora pasa el tiempo tan deprisa, que no nos da tiempo a recordar lo que hicimos ayer, entonces (por ejemplo) la fiesta del pueblo era todo un acontecimiento, pues solo se hacia una vez al año (como ahora) con la diferencia de que entonces, significaba, que para ese día te compraban un traje y que ese traje debería durarte al menos un año y que después de esta fiesta no había mas fiestas, ni mas trajes.
Hoy cualquier día es bueno par a comprarte un traje, y cualquier día es bueno para hacer una fiesta, y para ir a Madrid o a Sevilla, o comer un plato extraordinario, o ir al cine o al teatro, o estrenar un coche nuevo, pero con tantas facilidades se ha perdido parte de aquella ilusión por obtener todas esas cosas.
A pesar de todo esto y otros muchos inconvenientes que tenemos hoy en la sociedad que nos ha tocado vivir, hemos de reconocer que se ha mejorado de manera extraordinaria en todos los sentidos.

No hay comentarios: