AL FONDO LA CATEDRAL

palentina

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La trilla

La agricultura y el mundo rural-VI



La vida en los pueblos iba mejorando al mismo tiempo que la agricultura, pero no seria hasta los años 1.950-1.960 cuando empezaron a llegar a España los primeros Tractores y por supuesto, estos solo llegaban a los grandes terratenientes. En el año 1.956 yo me encontraba haciendo el Servico Militar en el Ministerio de Aire en Madrid y curiosamente fue allí donde conocí los primeros tractores. Uno de mis hermanos se había colocado como administrativo en una gran explotación agrícola en las proximidades de Madrid, concretamente en Las Matas, era una Finca que tenia dos mil hectáreas y era propiedad del Conde de Romanones D. Álvaro Figueroa. Bien, pues yo me acercaba algunas tardes en los trenes de cercanías hasta Las Matas para ver a mi hermano y fue allí donde conocí por primera vez los tractores. Eran tractores muy rústicos con aperos de labor de arrastre, e incluso había algún tractor de cadenas, que se parecía a los tanques del ejercito, pero a mi me llamaron poderosamente la atención y fue todo un descubrimiento.
En los años siguientes fueron llegando los tractores y algunas maquinas de segar a los pueblos, y así fue mejorando la situación de los agricultores que vieron como el trabajo con estas maquinas era muy llevadero e incluso divertido. Al mismo tiempo apareció la Televisión la cual hizo la vida más cómoda en los pueblos y cortijos; poco a poco iban llegando los electrodomésticos y el seiscientos, pero todo ello de manera muy lenta ya que solo podían adquirir estos productos las familias más favorecidas. Todavía había muchas necesidades en los pueblos y el mundo rural y así lo mejor de sus jóvenes de esa época, tuvo que emigrar al extranjero para buscar un puesto de trabajo.
De esta manera los pueblos se quedaban sin juventud que fue emigrando a Alemania, Francia, Suiza o cualquier país de Europa, donde el nivel de vida era muy superior al nuestro y los sueldos eran un sueño para los españoles que acostumbrados a ganar un módico jornal, veían como allí cobraban mas del doble que en España. Verdaderamente fue una pena, ya que los pueblos se iban quedando abandonados y su censo se iba disminuyendo constantemente, hasta el punto que algunos han quedado desiertos totalmente.