AL FONDO LA CATEDRAL

palentina

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las espigadoras


La agricultura y el mundo rural- IV

El trabajo del agricultor era verdaderamente agotador durante todo el año, pero de manera extraordinaria en el verano. Ya en el mes de mayo comenzaban los trabajos de “escardar” que consistía en eliminar las malas hierbas que se criaban en las siembras de cereales de manera especial en el trigo. Esto era como el aperitivo de lo que nos esperaba en los tres meses siguientes, es decir junio, julio y agosto e incluso algo de septiembre. Estos meses en los cuales no había fiestas de guardar nada mas que el día de San Pedro en el mes de junio, el día de Santiago y el 18 de julio(este era sagrado)y la Virgen de agosto. El resto eran días de trabajo, incluidos los domingos, días que comenzaban antes de la salida del sol y terminaban siempre de noche. No había lugar para el descanso y lo poco que se descansaba en época de la siega, era en el mismo “corte” donde nos llevaban la comida para los segadores que, a pleno sol y después de comer descansábamos un ratito, pero echados en el suelo a la sombra de un haz, y no sentíamos ni el correr las hormigas por nuestro cuerpo, de lo cansados que estábamos!.
Otro trabajo muy duro era el de segar la hierba que comenzaba a finales del mes de junio, para ello utilizábamos una herramienta que era muy complicada para tenerla a punto, no todo el mundo sabia arreglarla para su optimo rendimiento. Se trata de la “Guadaña” la cual a demás de afilarla constantemente, se debía “picar” cada cierto tiempo, operación que consistía en colocar el corte de la guadaña sobre una bigornia e ir golpeando con el martillo sobre dicho corte. Esta operación era muy delicada y muy pocos sabían realizarla con verdadero oficio, de esta operación dependía el que luego su corte fuera limpio y efectivo o de lo contrario, cortara muy mal, con lo cual el segador trabajaba mucho mas para hacer la misma labor, que aquel que había hecho bien el trabajo de picar la guadaña.
A estos durísimos trabajos de la siega, les seguían los de acarrear hasta su destino los productos como el heno, los cereales y leguminosas. Para ello utilizábamos los “carros” que en nuestro caso eran tirados por parejas de vacas o de bueyes, en otras zonas este trabajo lo hacían con mulas o caballos e incluso con burros. En aquellos tiempos había cierto “pique” entre los jóvenes de la época, por hacer bien todos los trabajos y en este caso se empezaba con la hierba seca, es decir el heno. El heno es un producto que se coloca muy mal en el “carro” pues se desliza y se cae en el camino con mucha facilidad, cuando esto sucedía era un poco la vergüenza del que había colocado el heno en el carro. Entre mis hermanos había alguno que era un verdadero artista en este sentido

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